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UNA PALESTINA DEMOCRÁTICA, DEL RÍO AL MAR.

¿QUÉ ES LA INICIATIVA ‘UN ESTADO DEMOCRÁTICO’?

El empeño sionista colonial de asentamiento de establecer un Estado judío en Palestina se ha producido a costa de indecibles sufrimientos -opresión, desposesión, masacres, desplazamientos forzosos, apartheid, ocupación y otros- para el pueblo palestino. Como movimiento que politiza la identidad y segrega en su base, el sionismo ha demostrado además ser un peligro para la cohesión y la salud de sociedades ya plagadas de sectarismo más allá de las fronteras de Palestina.

La “solución de dos Estados” ha demostrado no ser una solución en absoluto. Tampoco se puede combatir una aspiración identitaria con otra. La antítesis fundamental al proyecto sionista sólo puede ser un proyecto que despolitice la identidad: El establecimiento de Un Estado Democrático, para todos sus ciudadanos, del río al mar. El objetivo de esta iniciativa es, por tanto, movilizar a individuos, entidades y partidos políticos, en Palestina y en el extranjero, en favor de tal empeño.

UN ESTADO DEMOCRÁTICO — LA VISIÓN

¿Cuál es la solución de Un Estado Democrático?

La solución de “Un Estado Democrático” es una visión política que identifica el empeño sionista colonial de asentamiento como la causa fundamental del sufrimiento y la violencia en Palestina, y su politización de la identidad como un peligro para la cohesión y la salud de las sociedades ya plagadas de sectarismo más allá de las fronteras de Palestina. En consecuencia, propone la transición hacia Un Estado Democrático como la única solución posible.

Tal Estado palestino inclusivo sería:

  • Democrático: Todos los ciudadanos serían iguales ante el Estado, incluidas sus leyes, instituciones y políticas, independientemente de su identidad. Esto incluye el derecho de quienes han sido objeto de limpieza étnica en Palestina a regresar y disfrutar de plena ciudadanía.
  • Secular: La libertad de culto estaría garantizada, y la religión o identidad de cada uno no sería un factor a la hora de conceder o denegar derechos a ciudadanos o no ciudadanos. Se tomarían medidas radicales para proteger a la sociedad de ideologías, individuos y movimientos sectarios o racistas.
  • Socialmente justo: Las tierras, viviendas y propiedades robadas se restituirían a todas las víctimas del despojo. Los recursos y el bienestar social se asignarían equitativamente a todos los ciudadanos. Se reducirían las diferencias de renta, pobreza y educación.

Como tal, la solución UED difiere de los enfoques existentes para la causa palestina, ya que:

  • Rechaza las propuestas que politizan la identidad, como un Estado que discrimine a los no judíos o a los judíos, un Estado exclusivo para judíos junto a otro exclusivo para árabes, o un Estado binacional o confederado.
  • Difiere de los enfoques centrados en medios de liberación (como la resistencia militar o los esfuerzos BDS) o en derechos o crímenes (como el derecho al retorno o el apartheid israelí) fuera del contexto de una solución política.

Al rechazar por completo la politización de la identidad, la solución de Un Estado Democrático propone la antítesis fundamental del proyecto sionista de colonización de asentamiento: Un proyecto que considera al Estado como un conjunto de herramientas para administrar los asuntos de la sociedad y no como máquina de guerra en manos de grupos identitarios contra otros, y que por tanto propone el desmantelamiento del Estado judío y el establecimiento de un Estado laico y democrático del río al mar.

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¿Por qué es crucial despolitizar la identidad?

La politización de la identidad fragmenta sociedades, las cuales naturalmente están formadas por individuos de identidades diferentes. Ha estado en el centro del modelo colonial europeo “nosotros contra ellos” de Estado-nación, el cual ha oprimido a miles de millones de seres humanos durante siglos. Despolitizar la identidad y establecer un Estado democrático que funcione como un aparato para administrar los asuntos de la sociedad y no como una herramienta belicosa en manos de una identidad contra otras es la única solución a la ocupación, la segregación y la colonización de Palestina.

Más información sobre por qué es fundamental despolitizar la identidad.

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¿Por qué centrarse ahora en la solución UED?

Es urgente definir el objetivo de todos los medios de liberación, como la resistencia armada, BDS o la concienciación sobre los derechos palestinos y los crímenes israelíes. Al identificar la politización de la identidad por parte del sionismo y la naturaleza de Israel como un Estado exclusivo para judíos como la raíz del sufrimiento y la injusticia en Palestina, la solución de “Un Estado democrático” define claramente la liberación como el desmantelamiento del Estado de apartheid y colonial de asentamiento y el establecimiento de un Estado democrático en su lugar.

Agruparse en torno a la solución UED como objetivo impide conformarse con meras “mejoras”, como menos crímenes en Cisjordania, menos discriminación entre los ciudadanos israelíes o la propuesta de dos Estados, con lo que Israel podría argumentar que sus acciones ya no constituyen ocupación ni apartheid, de acorde a determinadas leyes o normas “reconocidas internacionalmente”, mientras que se mantiene su naturaleza de estado colonial de asentamiento no democrática. Esto impide normalizar con la existencia de un estado colonial de asentamiento sectario, convirtiendo la lucha de liberación palestina en una mera cuestión moral o inmobiliaria que debe resolverse con buena voluntad. También impide la infiltración en los esfuerzos palestinos o propalestinos de los llamados sionistas “liberales” que critican las prácticas de Israel pero están interesados en mantener la existencia de un Estado exclusivo para los judíos.

Adoptar la narrativa UED también protege la legitimidad del movimiento de liberación palestino de caer en narrativas racistas que discriminan a judíos, no árabes o no musulmanes. Por el contrario, el hecho de seguir centrándose en la pregunta central “¿Un Estado judío o un Estado democrático?” deja al descubierto la realidad del sionismo como un esfuerzo colonial de asentamiento en lugar de democrático, no se deja desviar por las tácticas propagandistas de “hasbara” y ayuda a cerrar filas palestinas y propalestinas en torno a un proyecto político de auténtica liberación y descolonización.

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¿No es utópica la solución UED?

Movilizarse en torno a la solución de Un Estado Democrático con vistas a alcanzarla requeriría un cambio de los actuales planteamientos palestinos, centrados en la propuesta de dos Estados, las propuestas identitarias o la normalización pasiva del “statu quo”. El predominio de la democracia implica además la derrota del sionismo como movimiento racista y colonial de asentamiento y el desmantelamiento del Estado israelí como un Estado exclusivo para judíos.

El equilibrio de poder no favorece actualmente a una solución democrática. Sin embargo, el evidente fracaso de la propuesta de los dos Estados, el mayor deslizamiento de Israel hacia el fascismo, los esfuerzos de palestinos y aliados, así como las contradicciones internas del sionismo como movimiento que politiza la identidad, están destinados a inclinar la balanza a favor de la descolonización y democratización de Palestina.

El propósito de la Iniciativa “Un Estado Democrático” es movilizar a individuos, entidades y partidos políticos, en Palestina y en el extranjero, en favor de tal empeño. Te llamamos a que te inscribas como simpatizante de la solución de Un Estado Democrático y a que participes en los esfuerzos para hacerla realidad.

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¿Quién podría obtener la ciudadanía o la residencia en este Estado democrático?

Dado que la función de un Estado es administrar los asuntos de la sociedad que vive en un determinado territorio, se deduce que los individuos que pertenecen a una determinada sociedad podrían optar a la ciudadanía de su Estado, independientemente de su identidad religiosa, étnica, cultural o de otro tipo.

Aunque no existe un consenso universal sobre las condiciones que definen la pertenencia a una sociedad, suelen aplicarse los principios del ius soli (“derecho del lugar”, el derecho de un individuo nacido en un territorio a ser ciudadano de su Estado) y del ius sanguinis (“derecho de sangre”, el derecho de un individuo a conservar la ciudadanía de sus padres). Dichos principios contribuyen a garantizar que quienes tienen derecho a participar en la administración de los asuntos del Estado, incluido el derecho a la autodeterminación, son aquellos cuyos intereses se ven directamente afectados por la administración de dicho Estado, y no individuos pertenecientes a otras sociedades. También se tienen en cuenta otros factores como indicadores del éxito de la integración del individuo en la sociedad, como su integración económica y social, el respeto a la ley, la posesión de bienes, el matrimonio con nativos, la duración de la residencia y el aprendizaje de la lengua local. En los casos de colonización, entra en juego otro principio crucial: La sincera voluntad del individuo de integrarse en la sociedad existente como ciudadano en vez de suplantarla como colono.

De acuerdo con lo anterior, la siguiente sugerencia podría ser de utilidad: “La ciudadanía palestina se extenderá a todos los palestinos nativos, y a todos los que fueron expulsados durante el siglo pasado y sus descendientes. La ciudadanía también se extenderá a todos los que nacieron en Palestina y que deseen convertirse en ciudadanos del nuevo Estado palestino democrático no identitario. Una ley deberá facilitar la continuidad de la residencia a otros residentes actuales que deseen permanecer en Palestina bajo la soberanía del nuevo Estado democrático y se considere que no suponen ninguna amenaza para la sociedad. En ningún momento la identidad religiosa, étnica, cultural o de otro tipo será un criterio para conceder o denegar la ciudadanía o la residencia.”

La legitimidad de un Estado democrático poscolonial, que se libera de la politización de la identidad del sionismo, y protege a la sociedad estableciendo una ruptura similar entre sus residentes, futuros ciudadanos y ciudadanos, queda así firmemente establecida.

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¿Qué pasa con el derecho de retorno?

El desplazamiento masivo de cientos de miles de palestinos en 1948, llamado con razón “Al Nakba” o “La Catástrofe”, no es un crimen aislado. Durante siglos, la limpieza étnica ha sido un sello distintivo del proyecto político nacional-colonial, que politiza la identidad y establece Estados como regímenes identitarios, racistas y de apartheid, en lugar de aparatos para administrar los asuntos de la sociedad, independientemente de la identidad de sus ciudadanos.

El derecho humano de los refugiados palestinos y sus descendientes a regresar a sus tierras -así como a la libertad de circulación, vivienda, inclusión socioeconómica e indemnización- es, por tanto, algo más que un imperativo moral o un derecho humano. Es un hito necesario en la descolonización de Palestina y en la lucha mundial contra el colonialismo. Como tal, es una cuestión que no puede abordarse apolíticamente: Dado que un Estado exclusivo para judíos no puede, en principio, respetar el derecho al retorno de los refugiados no judíos, esto solo puede lograrse en el contexto de un proyecto político para la transición del Estado de apartheid a un Estado democrático en Palestina.

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¿Por qué no la propuesta de los dos Estados?

Todas las pruebas apuntan a que Israel nunca tuvo la intención de que la propuesta de los dos Estados tuviera éxito:

  • David Ben Gurion declaró explícitamente que “un Estado judío en sólo una parte de la tierra no es el fin, sino el principio”. De hecho, los planes israelíes de anexionar Cisjordania son anteriores a 1967.
  • El arquitecto y firmante de los acuerdos de Oslo, Yitzhak Rabin, declaró que concedería a los palestinos “menos que un Estado” y se aseguró de que no se hiciera ninguna referencia a un Estado palestino en los acuerdos que firmó.
  • En los años posteriores al acuerdo de Oslo, la colonización de Cisjordania ha continuado, con la construcción de miles de viviendas para judíos, la destrucción de cientos de hogares palestinos, la llegada de miles de judíos y el desplazamiento de miles de palestinos. Benjamín Netanyahu reafirmó que lo único que podían tener los palestinos era un “Estado-menos”.

Así pues, la propuesta de los dos Estados parece haber tenido más que ver con que Israel gane tiempo y oculte la realidad del colonialismo que con ser una solución real.

Pero lo más importante es que la propuesta de los dos Estados se basa en la premisa de que la identidad debe politizarse: Dado que en esta tierra existen árabes y judíos, la tierra debería dividirse para permitir el establecimiento de un Estado para los árabes y otro para los judíos. Esto reproduce el modelo colonial que ve a los Estados, no como aparatos para administrar los asuntos de la sociedad en un determinado territorio, sino como máquinas agresivas en manos de una determinada identidad contra otras. El peligro de esta visión política puede verse en las implicaciones del establecimiento de dos Estados identitarios: Consolidar la injusticia de la ocupación, la desposesión y la colonización, fragmentar aún más la sociedad en dos grupos, institucionalizar esta enemistad en lugar de resolverla mediante un Estado democrático no segregativo, negar el derecho al retorno (¿Por qué volverían los árabes a un Estado judío? Que vuelvan a “su” Estado), y la puerta abierta a una mayor limpieza étnica de árabes del Estado judío (¿Por qué permanecerían los árabes en un Estado judío? Que vayan a “su” Estado).

La colonización debe entenderse por lo que es: no la migración de individuos a otra tierra y su integración en la sociedad/sistema político indígena, sino su elección de suplantar la sociedad/sistema político indígena por una exclusiva para “ellos”. La cuestión es, por tanto, no acerca del número de Estados, sino del éxito de la descolonización de Palestina y el triunfo de la democracia sobre el identitarismo y el colonialismo.

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¿Por qué debería ser un Estado "palestino" democrático?

Por la misma razón por la que Theodor HerzlArthur Balfourla Organización Sionista Mundialel Mandato Británico y la Liga de las Naciones la llamaron Palestina, por la que la “Agencia Judía para Israel se llamó originalmente “Agencia Judía para Palestina”, por la que consideraron llamar “Palestina” al Estado judío (sólo la abandonaron en previsión a la partición), y por la que Shimon Perez y Golda Meir tenían ciudadanía palestina : Porque “Palestina” ha sido el nombre de la tierra durante más de 2500 años.

A diferencia de la palabra hebrea “Israel”, que es exclusiva del judaísmo y, por tanto, , excluyente de los no judíos, “Palestina” se refiere, no a una identidad árabe o islámica, sino a la zona geográfica donde un Estado democrático puede tratar a todos sus ciudadanos por igualindependientemente de cómo decidan identificarse.

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¿No es Israel ya un Estado democrático?

La democracia, al ser el gobierno del pueblo, se basa en la premisa de la igualdad entre los ciudadanos. Sin embargo, el Estado de Israel politiza la identidad y discrimina entre judíos y no judíos: En palabras de Benjamín Netanyahu, “Israel no es un Estado de todos sus ciudadanos, sino el Estado-nación del pueblo judío y solo de él.”.

Más información sobre las múltiples formas en que Israel es un Estado colonial de asentamiento identitario y no un Estado democrático.

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¿Acaso el Estado de Israel no tiene derecho a existir?

Existen los derechos humanos; no existen los derechos de los Estados. Ningún Estado tiene “derecho a existir”, ni Israel ni ningún otro Estado. Los Estados son aparatos que administran los asuntos de una determinada población en un determinado territorio, no máquinas de guerra en nombre de una determinada identidad contra otras. Por lo tanto, son las personas que componen esta sociedad las que tienen el derecho democrático a existir y a decidir cómo su Estado administrará su sociedad, incluyendo lo que comúnmente se conoce como el derecho de autodeterminación.

El proyecto sionista ha hecho caso omiso de los derechos democráticos básicos de la población (judía y no judía) de Palestina al efectuar, con esencial ayuda colonial británica, la inmigración masiva de no palestinos a Palestina antes de 1948 y al establecer un “Estado exclusivo para judíos” en Palestina en 1948 sin mandato democrático para ello.

La existencia continuada de un Estado exclusivo para judíos en lugar de un Estado democrático de todos sus ciudadanos significa que el pisoteo de estos derechos humanos democráticos es continuo y, por tanto, no es “correcto”. Una transición a un Estado democrático de todos sus ciudadanos corregiría este error centenario y sería un paso histórico para lograr una paz justa y duradera en Palestina y Oriente Medio.

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¿Es antisemita la creación de un Estado democrático?

Reclamar que una solución democrática es antisemita implica que el judaísmo es antidemocrático, y eso es antisemita.

La solución UED no solo no está en contra del judaísmo, sino que, en primer lugar, no tiene nada que ver con el judaísmo. Se trata más bien del derecho de quienes forman la sociedad en Palestina -judíos o no- a asumir el control democrático de la administración de sus asuntos. Antes de 1948, habría significado que podían elegir entre aceptar o rechazar la migración masiva de extranjeros -judíos o no- a su tierra; en 1948 y después, significa que no se puede crear ni mantener ningún Estado -judío o no- encima de un pueblo existente al que se discrimina por su identidad. En realidad, el llamado a un Estado democrático en Palestina habría sido el mismo si el judaísmo no hubiera existido en un principio.

Los palestinos, sin embargo, no son las únicas víctimas del sionismo. Al politizar la “identidad judía” y afirmar que los judíos de todo el mundo forman un pueblo distinto, el sionismo también ha distanciado, o distanciado aún más, a los ciudadanos judíos de sus propios Estados y sociedades. También ha sido fuente de luchas internas y desilusión dentro de comunidades judías fuera de Palestina, por ejemplo al devaluar la cultura judía no israelí (tal como el abandono del yiddish en favor de solo hebreo) o desviar fondos de las comunidades que los criaron hacia Israel. El empeño colonial sionista también es culpable de haber puesto a los judíos en la línea de fuego de la resistencia palestina, ya sea por adoctrinamiento, coacción u otros medios, y ha reducido efectivamente la identidad judía al colonialismo en ojos de judíos y no judíos por igual.

Cabe destacar que, aunque el sionismo es la única ideología que ha logrado establecer un Estado para una identidad por encima de otras en Palestina, la solución UED no la señala como la única ideología que pretende hacerlo, y se opone igualmente a la creación de un Estado exclusivo para árabes, musulmanes o cualquier otra identidad. Tampoco considera al sionismo como un proyecto aislado, sino como una de las muchas expresiones del proyecto político colonialista que se basa en la politización de la identidad. Proponer el establecimiento de Estados democráticos que funcionen como aparatos para la administración de los asuntos de la sociedad y no como máquinas de guerra en manos de grupos identitarios contra otros es proponer un modelo político que es la antítesis fundamental, no solo del sionismo, sino del modelo de Estado-nación y sus fundamentos ideológicos, más allá de las fronteras de Palestina.

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UN ESTADO DEMOCRÁTICO — LA INICIATIVA

¿En qué consiste la IUED?

La Iniciativa “Un Estado Democrático” es un empeño político palestino que pretende que la cuestión central “¿Un Estado judío o un Estado democrático?” (en lugar de la simple solidaridad con los palestinos o la crítica a Israel sin un objetivo político definido) sea el núcleo del discurso de liberación palestina, un hito clave en la lucha por la descolonización de Palestina.

El propósito de la Iniciativa es, por tanto, movilizar a individuos, entidades y partidos políticos, en Palestina y en el extranjero, para establecer una red de contactos en apoyo de tal empeño. Para ello, nos dirigimos tanto en línea como sobre el terreno a personas y grupos que apoyan la solución de Un Estado Democrático, que ven en el sionismo el peligro que representa pero no apoyan la solución de Un Estado Democrático, o que simplemente están dispuestas a escuchar.

Cuanta más gente participe en nuestras campañas, más éxito tendremos. Si comparte nuestra visión de una transición del colonialismo de asentamiento a la democracia en Palestina, le instamos a que declare su apoyo a la misma inscribiéndose y marcando la casilla “Tal vez pueda ayudar” para participar en la Iniciativa: hay mucho por hacer, y usted puede marcar la diferencia. También
puede utilizar nuestros elementos visuales (pancartas, folletos, carteles, pegatinas) como considere oportuno.

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¿Cómo se financia la IUED?

La Iniciativa “Un Estado Democrático” no tiene empleados. Aunque ocasionalmente requerimos los servicios de un autónomo para alguna tarea, todos somos voluntarios, lo que ayuda a mantener los gastos al mínimo. Cubrimos estos gastos con nuestros fondos personales y con donativos. No aceptamos donaciones de movimientos políticos o Estados.

Si comparte nuestra visión de un Estado democrático en Palestina, agradecemos su donación, pero sobre todo, le instamos a que declare su apoyo a la misma inscribiéndose y marcando la casilla “Tal vez pueda ayudar” para participar en nuestros esfuerzos: hay mucho por hacer, y usted puede marcar la diferencia.

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¿Cómo puedo ponerme en contacto y/o apoyar a la IUED?

Para estar al día de nuestras noticias, síganos en Facebook (inglésárabehebreo) e inscríbase para recibir nuestro boletín informativo. También puede participar en nuestros esfuerzos marcando las casillas correspondientes al inscribirse. Para debates públicos, únase a nuestro grupo de Facebook (inglésárabe). Para consultas privadas, por favor rellene este formulario y nos pondremos en contacto con usted, generalmente dentro de 24 horas y a lo más tardar en 3 días.

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